Dejaré de latir por un instante...
ahogando mi voz en el silencio,
apagando este lamento,
renunciando al calor de las entrañas,
al aire que respiro...
Dejaré de latir...podrido, cansado de vivir,
abriendo este hueco que llevo tiempo guardando
en algún lugar de mis arterias,
empujando el pecho que me retiene y me limita,
arrancando espinas
rompiendo venas
desangrando el alma...
desgarrando besos y abrazos que nunca olvidaré...
Y por un instante,
apagaré este latido,
para sentirme libre,
en ágil vuelo,
desnudo,
etéreo,
inalcanzable...
(Escrito que fue recogido en una composición con una acuarela de Chicho Calveila)
lunes 29 de junio de 2009
jueves 12 de junio de 2008
Los acróbatas del mar
"Y así llegaron...sin más,
con su lomo plateado,
su extraña lengua,
su mirada imperturbable,
los mismos acróbatas de ayer
que siguieron casuales
como por el azar,
el viento,
el balanceo,
el movimiento del mar,
que los llama y los empuja
a bailar, a saltar, a reír...
Y te miran,
y te observan con cierta
curiosidad de niños,
con una atracción mágica
casi irreal
siempre leves
siempre inalcanzables..."
Septiembre 2003, travesía en velero, en
algún lugar entre Madeira y las Islas
Salvajes.
con su lomo plateado,
su extraña lengua,
su mirada imperturbable,
los mismos acróbatas de ayer
que siguieron casuales
como por el azar,
el viento,
el balanceo,
el movimiento del mar,
que los llama y los empuja
a bailar, a saltar, a reír...
Y te miran,
y te observan con cierta
curiosidad de niños,
con una atracción mágica
casi irreal
siempre leves
siempre inalcanzables..."
Septiembre 2003, travesía en velero, en
algún lugar entre Madeira y las Islas
Salvajes.
sábado 9 de febrero de 2008
Muerte lenta...
"Muere lentamente quien evita una pasión y su remolino de emociones,
aquellas que rescatan el brillo de los ojos y los corazones decaídos"
Neruda
Morimos lentamente cuando obviamos la sonrisa de un niño,
morimos un poco cada día cuando evitamos el calor de un abrazo,
morimos a ratos cuando dormimos, cuando nos levantamos con el pie izquierdo, cuando discutimos, cuando le damos la espalda a los problemas, cuando pierdes algo...
Morimos lentamente de orgullo, de incompresión, de tiranía, de nervios, de mala hostia, de sequedad, antipatía, desazón, de mierda hasta el cuello...
Muere uno lentamente cuando no dice lo que piensa, cuando no piensa lo que dice, cuando se obstina, cuando se tuerce, cuando escurre las palabras en la garganta, cuando se ata un nudo...
Morimos día a día cuando intentamos poseer algo que no nos pertenece, cuando nos agarramos a una idea férrea de una verdad irreal, cuando la vida fluye a la deriva, cuando no arriesgamos, cuando no vivimos.
Se muere lentamente aquel que no quiere ver, aquel que no quiere oír, aquel que no quiere hablar...
Muere cada minuto la inconsciencia del presente, cada minuto muere el momento, cada segundo se ahoga un suspiro...
¿Acaso vivir es arriesgarse a no morir?...
aquellas que rescatan el brillo de los ojos y los corazones decaídos"
Neruda
Morimos lentamente cuando obviamos la sonrisa de un niño,
morimos un poco cada día cuando evitamos el calor de un abrazo,
morimos a ratos cuando dormimos, cuando nos levantamos con el pie izquierdo, cuando discutimos, cuando le damos la espalda a los problemas, cuando pierdes algo...
Morimos lentamente de orgullo, de incompresión, de tiranía, de nervios, de mala hostia, de sequedad, antipatía, desazón, de mierda hasta el cuello...
Muere uno lentamente cuando no dice lo que piensa, cuando no piensa lo que dice, cuando se obstina, cuando se tuerce, cuando escurre las palabras en la garganta, cuando se ata un nudo...
Morimos día a día cuando intentamos poseer algo que no nos pertenece, cuando nos agarramos a una idea férrea de una verdad irreal, cuando la vida fluye a la deriva, cuando no arriesgamos, cuando no vivimos.
Se muere lentamente aquel que no quiere ver, aquel que no quiere oír, aquel que no quiere hablar...
Muere cada minuto la inconsciencia del presente, cada minuto muere el momento, cada segundo se ahoga un suspiro...
¿Acaso vivir es arriesgarse a no morir?...
jueves 3 de enero de 2008
Una historia cualquiera...
Estamos en enero, año 2008, siglo XXI, las cosas no han cambiado mucho, venimos padeciendo un pequeño apocalipsis que nos viene azorando cada año desde tiempos inmemoriales, una enfermedad teñida de rojo que se repite cada año y que espera agazapada en espera del momento justo para atacar, esta enfermedad se manifiesta paulatinamente según van pasando los meses, las semanas. Los síntomas son claros y contundentes, empieza atacando directamente el sentido de la vista, de una manera sutil nos invaden imágenes y eslóganes sobre ropa, joyas, juguetes, películas con finales felices en mundos perfectamente felices, presentándonos a personajes falsamente rojos, gordos y recalcitrantes en un mundo no menos recalcitrante... Esta etapa de incubación se manifiesta sobre todo con hinchazón de ambos globos oculares y con un claro atisbo de ojos enrojecidos, consiguientes mareos, inquietudes y sobre todo insomnio.
En una segunda fase del desarrollo de la enfermedad, el virus ataca al sentido del tacto, nos lanzamos a la calle con oleadas de locura transitoria, intentando coger y agarrar todo aquello que nos quepa en las manos, comprando todo aquello que nuestra mente ha guardado en algún lugar recóndito, creando esa falsa felicidad que nos hace depositar más de lo que poseemos. En esta fase, la enfermedad se manifiesta con sudoraciones de manos y pies, indistintamente, ojos desorbitados, pelo ralo, con una consiguiente distorsión de la realidad y negación de la enfermedad, alrededor tuyo se concentra una masa de gente que padece lo mismo que tú y que, por lo tanto, presenta los mismos síntomas con unos claros ojos enrojecidos... Ya se sabe, "mal de muchos..."
En una tercera fase, el bicharraco invade el sentido del gusto y el olfato, se manifiesta en cenas copiosas en donde ingieres una gran cantidad de alimentos con el solo pensamiento que quizás mañana padezcamos una invasión zombi y que hoy hay que aprovechar ya que luego nunca se sabe... Venga, carpe diem. Aparecen los turrones, polvorones, peladillas, garapiñadas, chocolate, jamón de algún cerdo coñón, pata asada, miles de croquetas, ensaladillas de lo mas variopintas, platos exóticos que no volverás a comer en tu vida, cantidades ingentes de carne al horno, venas rellenas, patos rellenos, pollos rellenos y hasta lentejas rellenas, amén de los pescaditos fresquitos caros como el demonio por ser la epóca apocalíptica del año, y te pones tibio con un vino exquisito de buena cosecha que descorchas con cierta reticencia, un vermut, cervecitas para el frío y el calor, da igual, un baileys, chupitos, orujo que pica y escarda, el ron que no falte de caña, blanco y amarillo si se tercia, whisky con escoceces saltando en las botellas y qué más da si produce cierto ardor... Los síntomas de esta fase claramente desarrollada son naúseas, vómitos, jaquecas, dolor de barriga, diarreas, así como ciertas deformaciones del tejido adiposo traducido en chichas y papadas colgantes con el consiguiente malestar moral que hace que nos trazemos un plan de futuro de dietas soviéticas que nunca emprenderemos, así como abstinencias totales que hacen que nos engañemos mejor...
Y ya como fase final de la enfermedad, el virus ataca directamente sobre el sentido del oído, en donde empezamos a escuchar voces interiores que no cesan de repetirte lo mal que vas a estar en poco tiempo, sin un euro, con un montón de cachivaches que no podrás llevarte a la otra vida, endeudado hasta las cejas, engañado vilmente por las empresas de marketing y merchandising, arrastrando una pena como el fantasma la bola, ojos desorbitados, cansancio, ojeras...
Los médicos no dan abasto con la mayor parte de la población mundial infectada por el virus, incluidos ellos mismos... La enfermedad ha sido clasificada con el nombre de NAVIDAD.
Se recomienda taparse los oídos fuertemente, cerrar los ojos y apretar los labios, y como decía el profeta "Alejate, alejate primo".
Con mis mejores deseos "Feliz enfermedad del 2008", quizás esta vez salgamos ilesos...
Mil besos.
esqueleto.
En una segunda fase del desarrollo de la enfermedad, el virus ataca al sentido del tacto, nos lanzamos a la calle con oleadas de locura transitoria, intentando coger y agarrar todo aquello que nos quepa en las manos, comprando todo aquello que nuestra mente ha guardado en algún lugar recóndito, creando esa falsa felicidad que nos hace depositar más de lo que poseemos. En esta fase, la enfermedad se manifiesta con sudoraciones de manos y pies, indistintamente, ojos desorbitados, pelo ralo, con una consiguiente distorsión de la realidad y negación de la enfermedad, alrededor tuyo se concentra una masa de gente que padece lo mismo que tú y que, por lo tanto, presenta los mismos síntomas con unos claros ojos enrojecidos... Ya se sabe, "mal de muchos..."
En una tercera fase, el bicharraco invade el sentido del gusto y el olfato, se manifiesta en cenas copiosas en donde ingieres una gran cantidad de alimentos con el solo pensamiento que quizás mañana padezcamos una invasión zombi y que hoy hay que aprovechar ya que luego nunca se sabe... Venga, carpe diem. Aparecen los turrones, polvorones, peladillas, garapiñadas, chocolate, jamón de algún cerdo coñón, pata asada, miles de croquetas, ensaladillas de lo mas variopintas, platos exóticos que no volverás a comer en tu vida, cantidades ingentes de carne al horno, venas rellenas, patos rellenos, pollos rellenos y hasta lentejas rellenas, amén de los pescaditos fresquitos caros como el demonio por ser la epóca apocalíptica del año, y te pones tibio con un vino exquisito de buena cosecha que descorchas con cierta reticencia, un vermut, cervecitas para el frío y el calor, da igual, un baileys, chupitos, orujo que pica y escarda, el ron que no falte de caña, blanco y amarillo si se tercia, whisky con escoceces saltando en las botellas y qué más da si produce cierto ardor... Los síntomas de esta fase claramente desarrollada son naúseas, vómitos, jaquecas, dolor de barriga, diarreas, así como ciertas deformaciones del tejido adiposo traducido en chichas y papadas colgantes con el consiguiente malestar moral que hace que nos trazemos un plan de futuro de dietas soviéticas que nunca emprenderemos, así como abstinencias totales que hacen que nos engañemos mejor...
Y ya como fase final de la enfermedad, el virus ataca directamente sobre el sentido del oído, en donde empezamos a escuchar voces interiores que no cesan de repetirte lo mal que vas a estar en poco tiempo, sin un euro, con un montón de cachivaches que no podrás llevarte a la otra vida, endeudado hasta las cejas, engañado vilmente por las empresas de marketing y merchandising, arrastrando una pena como el fantasma la bola, ojos desorbitados, cansancio, ojeras...
Los médicos no dan abasto con la mayor parte de la población mundial infectada por el virus, incluidos ellos mismos... La enfermedad ha sido clasificada con el nombre de NAVIDAD.
Se recomienda taparse los oídos fuertemente, cerrar los ojos y apretar los labios, y como decía el profeta "Alejate, alejate primo".
Con mis mejores deseos "Feliz enfermedad del 2008", quizás esta vez salgamos ilesos...
Mil besos.
esqueleto.
sábado 27 de octubre de 2007
El "Tao"
El Tao, la fuerza, el presente, maternidad, el amor...Primero fueron nueve meses, un tiempo en el que se está creando vida dentro de ti, lo intuyes, lo presientes, lo sientes, lo oyes, le hablas, le cantas, lo imaginas, le das amor y esperas que tu barriga crezca y crezca, que sea evidente, te impacientas por verle, estás orgullosa y feliz, quizá radiante, llena de luz...
Ahora han pasado 18 meses, el tiempo, esta vez, bastante rápido, el bebé pequeñito al que daba mi pecho para comer o que dormía a mi lado como una bolita... Ahora es casi un niño, una personita autonóma, con su propia jerga, sus risas, su cáracter, un "miniyó" en potencia... Todo un amor que levanta pasiones, el nexo de unión a la alegría, el cariño, las emociones a flor de piel, el descubrimiento de cada mañana con un nueva sonrisa de tan sólo ocho dientes, una personita que te abraza, que se apoya en ti y te coge la mano, que te da tanto amor como el que recibe, al que no puedes dejar de admirar, que te dice: mamá... Y no puedes evitar soltar alguna lagrimilla porque es la más pura inocencia, un enanito sensible, porque es lo más grandioso que me ha pasado en la vida, porque es un regalo y porque es la fuerza que me empuja cada mañana a seguir el camino, día a día...
Poema que escribí un buen día de otoño, 28 de octubre de 2005...
"Sufriré tus penas
lloraré tus lágrimas
seré feliz en tus palabras
caminaré contigo por los angostos caminos
seré feliz con cada amor que te propicie
porque te llevo dentro y tu corazón palpita en mí..."
miércoles 3 de octubre de 2007
La espiral
Un principio;
La chispa, las miradas, otro idioma, bonjour, incertidumbre, libertad, misterio, pasión, la convivencia, una música, el calor, lo desconocido, el extásis, un baile, el mar, una bicicleta, barro en los zapatos, un rayo en la espalda, timidez, la noria, inocencia, frío, el avión, un beso, la noche, una sonrisa, un arrumaco, las mariposas, las dudas, el parque, las niñas, el cielo, una flor, hachís, familia,la amistad, risas, fotos, rayos de sol, la nostalgia, un hola, geografía, el cuerpo, la soledad, caprichos, despilfarro, francos, un bar, el amor, las borracheras, el alcohol, el otoño, las hojas, las horas que pasan, los barcos, la nieve, un viaje, el delfín, la tristeza, una canción, la isla, las entrañas, la vuelta, el ardor...
Un final;
El trabajo, un árbol, la ausencia, cansancio, los años que pasan, la lentitud, la levedad, la desilución, la rutina, besos, sinsabores, la incertidumbre, euros, un sueño, el teléfono, tristeza, lágrimas, una sonrisa, el latido de un abrazo, el miedo, mensajes, un cambio, otra vida, amistad, Cuba, el son del ron, el enfado, la incomprensión, las palabras, la lluvia, embarazo, el tren, el bebé, felicidad, madurez, amor a raudales, plenitud, distancias, amigos, el gemelo, yoga, maternidad, pena, infidelidad, el pasado, el tiempo, el cariño, insomnio, el adiós, aurevoir, la fuerza, el Tao, el presente
...y el amor se acaba, una espiral.
La chispa, las miradas, otro idioma, bonjour, incertidumbre, libertad, misterio, pasión, la convivencia, una música, el calor, lo desconocido, el extásis, un baile, el mar, una bicicleta, barro en los zapatos, un rayo en la espalda, timidez, la noria, inocencia, frío, el avión, un beso, la noche, una sonrisa, un arrumaco, las mariposas, las dudas, el parque, las niñas, el cielo, una flor, hachís, familia,la amistad, risas, fotos, rayos de sol, la nostalgia, un hola, geografía, el cuerpo, la soledad, caprichos, despilfarro, francos, un bar, el amor, las borracheras, el alcohol, el otoño, las hojas, las horas que pasan, los barcos, la nieve, un viaje, el delfín, la tristeza, una canción, la isla, las entrañas, la vuelta, el ardor...
Un final;
El trabajo, un árbol, la ausencia, cansancio, los años que pasan, la lentitud, la levedad, la desilución, la rutina, besos, sinsabores, la incertidumbre, euros, un sueño, el teléfono, tristeza, lágrimas, una sonrisa, el latido de un abrazo, el miedo, mensajes, un cambio, otra vida, amistad, Cuba, el son del ron, el enfado, la incomprensión, las palabras, la lluvia, embarazo, el tren, el bebé, felicidad, madurez, amor a raudales, plenitud, distancias, amigos, el gemelo, yoga, maternidad, pena, infidelidad, el pasado, el tiempo, el cariño, insomnio, el adiós, aurevoir, la fuerza, el Tao, el presente
...y el amor se acaba, una espiral.
sábado 11 de agosto de 2007
Aperitive
Francia, agosto 2007, La Rochelle, el verano nunca llegó este año, el viento helado te cala los huesos y los pocos rayos de sol que salen tímidamente de entre las nubes te dan la morriña de los veranos de antes, el calor, el salitre, el sudor y las gotas de alguna botella de cerveza medio vacía. Las cosas no han cambiado mucho y tampoco las costumbres, llega la hora, rondan las siete y el aperitive se prepara, casi impepinables llegan las cervezas (eso sí, a temperatura ambiente), las botellas de vino de alguna cosecha no muy lejana y poco conocida, el pastis (bebida anisada que se suele mezclar con agua), el ron de las antillas (si puede ser de 50°, por favor), botellas de martini, etc., y no muy lejos de estas llegan sus propietarios. Todo se concentra alrededor de una pequeña mesa de playa dispuesta en un jardín verde, con sus estupendos árboles verdes, sus sillas verdes y unos estupendos toldos verdes a rayas blancas que cobijan a casi toda la tribu que acaba de traspasar la brillante cancela verde del jardín.
Voilà!, comienza la fiesta, puedo distinguir el ruido de las chapas de las botellas de cerveza mientras saltan encima de la mesa, el gorgojeo del vino cayendo en las copas, el crepitar de los hielos sumergidos en el ron, las gargantas sedientas empiezan su festín hablando y riendo mientras apuran sus vasos con una velocidad vertiginosa.
Van pasando las horas y lo que parecía ser algo inocente se convierte en una bacanal, el jardín, antes iluminado por las últimas luces del día con su verde esplendor pasa a ser iluminado por unas débiles bombillas que amenazan con caer desde lo alto de los toldos, los invitados que habían ido llegando con la consiguiente cortesía (hipocresía) que les caracteriza, la tan conocida y afamada politesse francesa; ...bonjour...comment ça va?...ah, oui oui ...ji, ji, ja, ja... se iban transformando en personajes salidos de los mejores cuentos de tolkien, hobbits que cantaban en aullidos, elfos que hablaban en alaridos y orcos que tronaban mientras sus puños cerrados caían violentamente encima de la mesa.
Ahora rondan las doce de la noche, me dispongo a darme una vueltita por el jardín para cambiar de aires y de manera indiscriminada empiezan a atacarme esos indeseables mosquitos gabachos, como si estuvieran esperándome agazapados entre la oscuridad de las sombras de los arboles arremeten contra cualquier parte de piel desnuda que asoma de entre la ropa... voilà!, en menos de media hora cuento con ocho picadas situadas en lugares inverosímiles; entre los dedos, las orejas, el cuello, los dedos de los pies... así que, sin más dilaciones me doy la vuelta maldiciendo las malas bestias, y dando bandazos en el aire me dirijo de nuevo al meollo de la fiesta. Por el camino me voy encontrando caras conocidas embelesados en conversaciones tribales sobre drogas, barcos y zarcozí, todo un clásico y tengo la impresión de que ya lo he vivido antes, una especie de feed back o es que siempre es lo mismo, diviso mi silla en la que he permanecido sentada unas buenas cuantas horas escuchando y repitiendo como un loro las respuestas a las mismas preguntas que, casualmente, todos te van haciendo a lo largo de la noche... deben de tener un guión porque lo hacen, curiosamente, en el mismo orden o... simplemente entra dentro de la politesse, no sé... vaya usted a saber. El caso es que me siento en aquella silla que ya me es algo familiar y me asaltan a la cabeza mil y una historias de huida, cómo escaquearme de la bacanal sin ser vista, deshacer el camino corriendo mientras salto la valla gritando como una posesa, o romper las bombillas con alguna gravilla cercana a los toldos y salir tan normal por la cancela, meterme en el coche y esperar, o salir como la niña salvaje que soy dispuesta a no decir ni una palabra mientras camino con aire distraído entre la multitud de personajes élficos... en fin, me decanto por la última opción, en donde una vez he atravesado la cancela verde me encuentro que empieza a amanecer, el viento te corta el aliento pero a lo lejos puedo ver cómo un sol exageradamente naranja despunta con sus rayos tímidamente el horizonte tiñéndolo todo de un color púrpura... hoy será un buen día para sonreír.
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